Según Volvo, esta avanzada tecnología incorpora sensores que permiten al cinturón adaptarse dinámicamente durante un choque, ajustándose a las variaciones del tráfico y al ocupante. Esto significa que el cinturón utiliza datos sensoriales tanto del interior como del exterior del vehículo para estimar el tamaño del ocupante, su posición en el asiento y otras características físicas, como su peso y altura.
Basándose en esta información, el cinturón puede modificar su carga, aumentando la seguridad en función del tamaño del ocupante o la gravedad del impacto. Por ejemplo:
- Mayor carga para adultos grandes o impactos severos.
- Menor carga para niños o choques leves.
Volvo indica que, a diferencia de los tradicionales pretensores de cinturón que ofrecen pocas opciones de regulación, esta nueva tecnología amplía significativamente las variantes de limitación de carga gracias a las actualizaciones OTA (over-the-air).
Aunque Volvo no ha detallado exactamente el funcionamiento interno, parece que el mecanismo de limitación de carga ha evolucionado de un control pasivo a uno activo. Esto permite un ajuste más preciso para asegurar a los pasajeros en situaciones específicas, brindando amortiguación en otras, reduciendo así lesiones innecesarias, como fracturas de costillas.
Esta tecnología se alinea con el objetivo de mitigar las lesiones secundarias que buscan prevenir los cinturones con airbag, al distribuir mejor la fuerza del impacto.
Resumen: Volvo ha introducido una innovación en los cinturones de seguridad, integrando tecnología sensorial para ajustar de manera dinámica y precisa la fuerza del cinturón durante un accidente. Este avance no solo mejora la personalización del ajuste según el tamaño y la posición del ocupante, sino que también busca disminuir las lesiones secundarias asociadas al uso del cinturón.