Mientras la industria automotriz avanza a ritmo acelerado, Tesla parece haberse estancado. Aunque se esperaban cambios este año, el Model S no ha tenido renovaciones significativas en 13 años. El Cybertruck, uno de los grandes lanzamientos, no cumplió con las expectativas, con ventas bajas y problemas de calidad. Esto ha obligado a Tesla a reducir precios, y sus coches usados han perdido valor notablemente.
En cuanto al Model 3, aunque recibió una actualización, las ventas han caído en California. Por su parte, el Model Y, aún popular, será renovado para 2026.
Tesla enfrenta serios desafíos en China, donde la competencia ofrece mejores precios y tecnología más avanzada. Las ventas cayeron un 49% en febrero y el futuro parece incierto. Rivales como BYD superan a Tesla en capacidades de carga rápida. Mientras tanto, Elon Musk sigue apostando por el futuro autónomo de la marca, aunque su software de conducción autónoma aún no ha obtenido aprobación en China.
La falta de atención de Musk hacia Tesla se atribuye a sus múltiples negocios, como SpaceX y X. Además, su implicación política ha generado controversias y protestas. Las demostraciones públicas de Musk, como su saludo en un evento político, han afectado la reputación de Tesla, especialmente en Alemania. Las ventas y las acciones han caído drásticamente.
Tesla ha perdido un significativo valor de mercado y enfrenta un futuro incierto bajo las políticas anunciadas por Trump, que podrían eliminar incentivos para vehículos eléctricos. Musk suplica a los accionistas que no vendan, pero la pérdida de confianza es evidente. Con un valor en picada, Tesla necesita urgentemente nuevos productos atractivos y un cambio en la estrategia de su CEO.
Tesla atraviesa un periodo tumultuoso, con retos en el mercado, una caída en sus ventas globales y controversias políticas que afectan su imagen. El futuro depende de renovaciones significativas y un enfoque directivo más claro para recuperarse.